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La modificación genética de los alimentos que constituyen la dieta cotidiana de la humanidad ya es un hecho, aunque no falta controversia al respecto, pues si bien unos consideran que el alimento transgénico ofrece múltiples beneficios, organizaciones ecologistas cuestionan su eficacia y le atribuyen a los transgénicos muchos riesgos y peligros.
Según Greenpeace, los riesgos sanitarios a largo plazo de los OMG presentes en nuestra alimentación o en la de los animales cuyos productos consumimos no se están evaluando correctamente. Hay informes científicos en los que se muestran evidencias de riesgos a la salud: nuevas alergias, aparición de nuevos tóxicos y efectos inesperados son algunos de los riesgos. Estos cultivos se han aprobado basándose en la equivalencia sustancial, es decir la comparación de un OMG con un equivalente no modificado genéticamente; si no se detecta una diferencia significativa el OMG se declara seguro. Este concepto es muy criticado por gran parte de la comunidad científica.
Hasta el momento se ha constatado los siguientes efectos sobre la salud; así como aparición de nuevas alergias y de nuevos tóxicos en los alimentos por introducción de nuevas proteínas, resistencias a antibióticos en bacterias patógenas para el hombre, es decir, pudiendo transferir a las bacterias la resistencia a determinados antibióticos que se utilizan para luchar contra enfermedades, incremento de la contaminación en los alimentos por un mayor uso de productos químicos en la agricultura, disminución en la capacidad de fertilidad.
Por otra parte, los mayores beneficios se derivan a los productores, ya que sus cultivos se adaptan a factores ambientales adversos, tienen crecimiento y desarrollo acelerado, lo que permite una intensificación de la producción y reducción de los costos; el retardo del proceso de maduración posibilita tener una mayor vida e estante de determinados alimentos; tienen resistencia a los herbicidas, las infecciones microbianas y las plagas por insectos. En cuanto al ambiente, permiten el uso más racional de la tierra, el agua y los nutrientes, disminuye el empleo de sustancias quimiotóxicas como fertilizantes o plaguicidas. Sin embargo, si se refiere al impacto sobre el medio ambiente en la biodiversidad; la transferencia génica no intencionada a especies silvestres, el rompimiento del equilibrio natural, los OMG con rasgos nuevos pueden diferir de sus parientes naturales en sus habilidades para sobrevivir y reproducirse bajo condiciones ambientales variables, pueden interactuar de forma inesperada o no deseable con las comunidades biológicas locales; el uso indiscriminado de herbicidas, el daño a especies de insectos beneficiosos.
Posteriormente, no encontramos beneficio alguno que los alimentos modificados genéticamente puedan acarrear a la salud del ser humano.
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